Estados Unidos ha comenzado el año con una controversia en torno a la pena de muerte, tras la ejecución de Charles Victor Thompson, quien fue ajusticiado en Texas por un doble asesinato cometido en 1998. Thompson, que tenía 55 años y más de dos décadas en el corredor de la muerte, fue condenado por el homicidio de su exnovia, Dennise Hayslip, y su nueva pareja, Darren Cain. El crimen tuvo lugar después de una fuerte discusión, que culminó con Thompson regresando armado al apartamento de Hayslip, donde disparó en repetidas ocasiones.
El caso de Thompson no solo ha reavivado el debate sobre la pena capital en el país, sino que también impacta a la familia de las víctimas, que durante años han tenido que lidiar con el dolor de la pérdida. Su hijo, Wade, solo contaba con 13 años en el momento del brutal asesinato. Durante la ejecución, Thompson se dirigió a los allegados de las víctimas en un intento de expresar su arrepentimiento, afirmando que “nadie gana” con lo ocurrido.
En su historia, Thompson fue conocido no solo por el crimen que cometió, sino también por un intento de fuga espectacular en 2005 y por sus intentos de comunicarse con el mundo exterior desde prisión, lo que generó atención mediática. A pesar de sus esfuerzos por mantener su versión de los hechos, la justicia había dictado su condena definitiva, poniendo fin a un caso que ha dejado cicatrices profundas tanto en las familias afectadas como en la sociedad estadounidense.
Artículo resumido que puedes leer completo aquí

















