El consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz, ha explicado en las Cortes regionales que “nos encontramos en este momento, que ha venido a denominarse tercera ola de la pandemia por COVID-19, con un incremento generalizado de casos en toda Europa, España y Castilla-La Mancha en las semanas precedentes”.

Así, ha explicado que la trazabilidad de los casos está siendo eficiente, ya que el promedio regional se encuentra casi en el 74 por ciento, vinculado a brotes. Pese a ello la multiplicación de casos durante el periodo de festividades de diciembre y enero ha hecho disparar las cifras de transmisión.

En las dos últimas semanas, ha dicho, hemos acumulado en la región 22.439 casos (actualizado a 19 de enero, semanas 1 y 2), 3.299 en Toledo, 7.256 en Ciudad Real, 2.804 en Cuenca, 2.304 en Guadalajara y 6.766 en Toledo.

Medidas adoptadas

Fernández Sanz ha explicado que durante toda la pandemia por COVID-19, cuando la situación epidemiológica lo requiere, “la autoridad sanitaria regional o provincial en su ámbito de competencia, mediante resolución ha venido adoptando las medidas especiales en cada ámbito territorial, con restricciones, limitaciones o prohibiciones de actividad según ha sido necesario”.

“El objetivo es evitar la transmisión del virus, de que no alcance a personas a cuya salud pueda afectar, especialmente gravemente o pueda comprometer su vida. También sin duda proteger a la red asistencial sanitaria para que pueda realizar su actividad cotidiana de atención, prevención y tratamiento ya que el resto de patologías siguen existiendo”, ha afirmado el consejero.

En este marco de medidas proporcionadas se ha venido trabajando y con buenos resultados, municipio a municipio, provincia a provincia o a nivel de área sanitaria.

El consejero de Sanidad ha recordado que “la semana pasada se tuvieron que adoptar medidas excepcionales sobre toda la provincia de Ciudad Real, utilizando además las competencias del presidente como autoridad delegada del estado de alarma para restringir la circulación entre municipios y adelantar la limitación nocturna de la movilidad, el llamado toque de queda”.

Conforme a la evolución epidemiológica, al igual que se han adoptado en otras comunidades autónomas, la situación ha llevado a adoptar medidas excepcionales durante diez días inicialmente (sujetos a evaluación y seguimiento constantes), con el objeto de evitar la transmisión comunitaria del coronavirus.

Este lunes, en una reunión extraordinaria, el Consejo de Gobierno evaluó la información de la Dirección General de Salud Pública, estableciendo un marco de medidas especiales nivel 3 reforzadas en todo el territorio de Castilla-La Mancha, ante el avance de la incidencia de la epidemia por coronavirus.

Por todo ello, Fernández Sanz destacó que “hemos tenido como Gobierno un compromiso muy proactivo con la estrategia de detección precoz y vigilancia, en la que vienen trabajando de la mano desde hace meses los recursos de Atención Primaria y de Salud Pública, reforzados con rastreadores en el ámbito sanitario, en las delegaciones y con el apoyo de efectivos militares para dicha labor”.

Además, la incorporación de recursos humanos, principal valor de nuestro sistema, ha llegado a superar los 9.000 efectivos en todas las categorías profesionales.

Solo el Servicio de Salud durante 2020 ha dotado de más de 420 (406,7 asignados) millones de euros específicos a este contexto; más de 167 millones en personal, 211 millones en suministros y más de 27 millones en inversiones tanto centralizadas como descentralizadas, en equipamiento y en adaptación de infraestructuras principalmente.

“Contamos actualmente en los planes de contingencia establecidos por las diferentes gerencias asistenciales con una capacidad asistencial de 5.257 camas de hospitalización, 462 camas de críticos con respirador y 46 adicionales sin respirador”, ha indicado.

Todo este esfuerzo, ha continuado, sin dejar de trabajar en las inversiones estratégicas para nuestro Sistema Sanitario público en materia de infraestructuras, de equipamiento y tecnología sanitaria, y en la formación especializada de nuevos profesionales, el futuro del sistema.

Camas de críticos

Castilla-La Mancha pudo dotarse en los momentos más graves de la llamada primera ola de 535 puestos de atención a pacientes críticos durante el periodo más duro de la pandemia de COVID, donde partiendo de una estructura de 164 unidades a 535 puestos, que en este momento son nuestra base estructural para cualquier situación que pudiéramos tener en el futuro.

“Este es el marco en el que podremos dar seguridad y fiabilidad a nuestros pacientes cuando lo necesiten, con los equipos complementarios disponibles, respiradores y resto de aparataje tecnológico, así como formando a los profesionales que al final son quienes aseguran la utilización pertinente de los recursos”, ha afirmado Fernández Sanz.

El consejero de Sanidad ha querido agradecer a todo el personal del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, de Atención Primaria, Hospitales, Transporte Sanitario, de Salud Pública, y a la población en general “su implicación y esfuerzo para contener esta pandemia, así como a la gran mayoría de la población, que ha intentado, independientemente de la fecha y el lugar, mantener al máximo las medidas de prevención de la transmisión de la infección”.

Estamos en el principio del “principio del fin” de esta pandemia, ha recalcado Fernández Sanz, con la llegada de la vacuna, “pero tenemos por delante muchos meses en los que debemos seguir manteniendo todas estas medidas ya aprendidas, aunque puedan suponer una alteración de la que venía siendo nuestra costumbre anterior”.

“Estamos más cerca, pero aún queda; es entendible el cansancio, el agotamiento, la desconfianza, la fatiga, pero nos queda realizar de forma sostenida este esfuerzo durante este periodo adicional al ya vivido”, ha concluido el consejero.