El Gobierno de Castilla-La Mancha ha renovado recientemente su convenio de colaboración con Cruz Roja para el desarrollo del Plan Regional contra la Pobreza Energética, una iniciativa que ha estado brindando apoyo a familias con dificultades para afrontar los costos de los suministros básicos durante una década. La firma del acuerdo tuvo lugar el 4 de marzo de 2026 y se destacó la importancia de este programa en el Sistema de Protección Social de la región.
La consejera de Bienestar Social, Bárbara García Torijano, esbozó los logros alcanzados en los diez años desde que se puso en marcha el plan en 2016, que ha permitido atender a un total de 147.183 personas, de las cuales 69.959 son menores. Además, se han concedido 42.132 ayudas directas para prevenir cortes de suministro, así como situaciones de vulnerabilidad energética.
El acto de firma contó con la participación de diversas personalidades del ámbito social, como la viceconsejera de Servicios y Prestaciones Sociales y el presidente de Cruz Roja en Castilla-La Mancha, quien también destacó la eficacia de la colaboración institucional en la lucha contra la pobreza energética.
García Torijano enfatizó que estas ayudas son cruciales en la respuesta a situaciones de urgencia en los hogares, donde la falta de medios puede afectar la capacidad de las familias para mantener servicios esenciales como la luz y la calefacción durante el invierno. La consejera apuntó que el Plan Regional contra la Pobreza Energética ha evolucionado hasta convertirse en un soporte constante para las familias vulnerables, gracias a su financiación asegurada y a la colaboración entre administraciones y entidades sociales. En 2025, se otorgaron 2.222 ayudas, demostrando que la necesidad de este programa persiste.
Con un presupuesto anual de 500.000 euros, el programa busca actuar con rapidez ante dificultades económicas que pueden conducir a cortes de suministro. Durante la última década, cerca de 70.000 menores se han beneficiado de estas ayudas, lo que subraya el impacto positivo del plan en la infancia y la importancia de un enfoque integral en la lucha contra la pobreza.
Cabe mencionar que el renovado convenio con Cruz Roja refuerza la colaboración entre la organización social y el Gobierno regional, asegurando que las ayudas lleguen de manera efectiva a las familias que más lo requieren. La consejera destacó que la rapidez en la respuesta es clave en situaciones de vulnerabilidad energética, reafirmando el compromiso del Gobierno de mantener este modelo de colaboración.
El Plan Regional contra la Pobreza Energética se erige como una herramienta consolidada dentro de las políticas sociales de Castilla-La Mancha, sustentada por una planificación eficiente y un sólido marco de cooperación con el Tercer Sector. En un contexto internacional incierto que puede impactar a las familias de la región, estas ayudas se hacen, quizás, más necesarias que nunca.

















