En un giro inesperado que ha sacudido el panorama político rumano, Călin Georgescu, el candidato ultranacionalista que causó sensación al ganar inesperadamente la primera, pero luego anulada vuelta de las elecciones presidenciales de Rumanía previstas para 2024, fue detenido por las autoridades el miércoles en Bucarest. A consecuencia de una orden judicial, Georgescu fue trasladado a la Fiscalía General, que actualmente lleva a cabo una investigación enfocada en posibles irregularidades surgidas durante el proceso electoral.
El incidente tuvo lugar justo cuando Georgescu, al parecer, planeaba presentar oficialmente su candidatura para la reconvocada elección presidencial de mayo, un movimiento que habría marcado su regreso a la contienda por la jefatura del Estado tras la anulación de los anteriores resultados. De acuerdo con su equipo, la detención se produjo de forma abrupta, interceptando a Georgescu en medio del tráfico cerca de 30 minutos antes de su anunciada presentación como candidato. Este hecho fue inmediatamente denunciado por su equipo a través de las redes sociales, describiéndolo como un ataque directo contra la democracia y cuestionando el papel de los supuestos defensores de la misma.
Sin embargo, la Fiscalía ha tomado estas acciones como parte de una investigación más amplia que ha implicado también a otras personas y entidades relacionadas con la candidatura de Georgescu. Se informó que, aparte de la detención de Georgescu, se llevaron a cabo 47 registros en domicilios situados en varios distritos, incluidos Sibiu, Mureș, Timiș, Ilfov y Cluj, registrándose un total de 27 personas naturales y 4 oficinas de personas jurídicas bajo el ojo de la sospecha por delitos que van desde acciones contra el orden constitucional hasta la posibilidad de haber constituido organizaciones de carácter racista o xenófobo.
Georgescu, por su parte, ha mantenido una retórica firme contra lo que describe como un «sistema comunista-bolchevique» que busca injustificar el «robo de las elecciones» a través de la fabricación de pruebas en su contra. Su detención ha provocado reacciones inmediatas entre sus simpatizantes, incluyendo a George Simion, líder del partido ultranacionalista AUR, quien junto a otros diputados del partido, se presentó en la Fiscalía para expresar su apoyo a Georgescu, calificando la interferencia con su candidatura como un abuso de un estado totalitario.
Este suceso no solo ha tensado aún más el ya cargado ambiente político en Rumanía, sino que también ha arrojado dudas sobre la integridad y transparencia del proceso electoral, planteando interrogantes sobre la capacidad del país para navegar por estos desafíos de manera que preserve tanto la democracia como la confianza pública en sus instituciones.