El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha llevado a Bruselas una lucha crucial que enfrenta la comunidad: la despoblación en las áreas rurales. En un encuentro con miembros de la Comisión Europea, se abordaron las estrategias implementadas para hacer frente a este desafío que afecta a muchas regiones de España, donde la pérdida de población es un tema recurrente.
García-Page destacó el saldo migratorio positivo que experimentan algunas zonas rurales de Castilla-La Mancha, señalando que, a pesar de la tendencia general de despoblación en el país, existen localidades que han logrado atraer a nuevos residentes. Este éxito se debe en parte a iniciativas que fomentan la calidad de vida y el desarrollo económico en estos territorios, así como a medidas que promueven el acceso a servicios y recursos adecuados.
Durante su intervención, el presidente subrayó la importancia de buscar soluciones efectivas para revitalizar las áreas rurales, haciendo un llamado a la colaboración entre las instituciones europeas y las comunidades autónomas. La despoblación no solo representa un reto demográfico, sino que también afecta al desarrollo sostenible, la cultura y la economía local.
García-Page abogó por un trabajo conjunto para implementar políticas que fomenten el asentamiento y permanencia de jóvenes y familias en el medio rural, garantizando así el futuro de estas zonas frente al avance de la urbanización. Su visita a Bruselas es parte de un esfuerzo mayor por sensibilizar a la Unión Europea sobre la necesidad de políticas que apoyen la cohesión territorial y la equidad en el desarrollo regional.

















