El Gobierno de Castilla-La Mancha ha expresado su apoyo al debate sobre el endurecimiento de los requisitos para la creación de nuevas universidades, alineándose con la postura del Ejecutivo central. En declaraciones a los medios, el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Amador Pastor, enfatizó que la discusión no se centra en una oposición entre universidades públicas y privadas, sino en la necesidad de que todos los proyectos universitarios sean de alta calidad.
Pastor señaló que para que los proyectos sean considerados buenos, deben contar no solo con una oferta académica sólida, sino también con una «muy fortalecida» labor investigadora. Resaltó la importancia de la transferencia del conocimiento generado a partir de la investigación, subrayando que esto es un aspecto fundamental para cualquier institución de educación superior.
En relación a la situación actual en la región, el consejero informó que está en proceso la nueva Ley de Universidades, la cual se desarrollará de manera «muy participativa», involucrando a diferentes grupos de diálogo y trabajo con todos los actores relevantes. Mencionó que se han recibido propuestas para la creación de universidades privadas que carecían de una base sólida en la investigación y transferencia de conocimiento, lo que motivó al Gobierno a no validar tales iniciativas.
«Abogamos por universidades, tanto públicas como privadas, que actúen como extensores sociales, asegurando que no existan barreras económicas para los estudiantes y que ofrezcan calidad en la docencia, además de ser pilares fundamentales en investigación y transferencia de conocimiento», afirmó Pastor. Esta postura, según el consejero, ha sido una constante en las políticas del Gobierno de Castilla-La Mancha y, con la reciente aprobación del nuevo Real Decreto sobre universidades, coincidió en que el Gobierno de España respalda la visión que su Ejecutivo ha defendido desde hace tiempo.