Este jueves, el programa vespertino «El tiempo justo» de Telecinco abrió con una historia digna de una telenovela. El bloque de corazón giró en torno a un supuesto ritual de «amarre» que un brujo habría llevado a cabo contra Íker Casillas, el conocido exfutbolista español. La historia toma un giro inesperado con el nombre de Elisa, una amiga especial de Casillas, quien aparentemente busca recuperar su atención a través de prácticas sobrenaturales.
El presentador César Muñoz reveló que Elisa había solicitado un préstamo de 12.200 euros para financiar este extraño intento de enamorar a Casillas. La situación se torna aún más curiosa cuando la joven se siente estafada debido a sus fracasos en las redes sociales, donde Íker le habría «bloqueado», intensificando su desesperación.
El asombro de Joaquín Prat, otro de los presentadores, era palpable. «¿De qué estamos hablando?» exclamó, reflejando la incredulidad de muchos al escuchar que alguien estaría dispuesto a pagar tal suma para intentar forzar una relación. A la historia le faltaba un poco más de locura: se supo que Elisa también había solicitado que el brujo amarrara a un tal Escassi, aunque estos personajes no estaban en el «catálogo» de opciones del hechicero, como Prat informaba con tono sarcástico.
Pero las sorpresas no acabaron ahí. Mientras discutían esta insólita anécdota, Joaquín Prat recibió un mensaje en vivo de una seguidora que lo amenazaba con un amarre. «Una mamarracha me está amenazando», comentó Prat, entre risas, generando un momento de complicidad con su equipo. La amenaza, lejos de asustarlo, provocó risas y situaciones incómodas pero graciosas, típicas del formato.
La interacción con el público es un pilar fundamental en «El tiempo justo», y esta conversación reveló cuánto se puede mezclar la cultura popular, la superstición y la curiosidad de los espectadores. Prat no dudó en preguntar si podía revelar la identidad de esta «mamarracha», ante la protección (o consejo) de sus colaboradores, quienes incluso le sugirieron bloquear a esta usuaria.
Si bien los temas que abordan programas como «El tiempo justo» suelen tener un enfoque ligero, esta historia nos recuerda que el amor (o lo que se percibe como amor) puede llevar a las personas a extremos insólitos, incluso a recurrir a rituales poco convencionales. Lo cierto es que, con cada historia, el protagonismo se queda en los personajes y sus giros dramáticos, reflejado en la fascinación que ejercen en la audiencia. Al final del día, la televisión se convierte en un espejo en el que muchos ven reflejadas sus propias realidades, por surrealistas que puedan parecer.

















