La reciente participación activa de los hutíes de Yemen en el conflicto, alineándose con Irán, ha encendido alarmas en el ámbito global, dada su capacidad para alterar los flujos comerciales en una de las rutas marítimas más críticas del mundo: el estrecho de Bab al Mandeb. Este pasaje, por donde transita aproximadamente el 12% del petróleo mundial, se convierte en un punto estratégico clave para el comercio energético hacia Europa y otros mercados internacionales. Su involucramiento en la guerra, al lanzar misiles dirigidos a Israel y afirmar su implicación en la llamada «resistencia», aumenta el riesgo de una escalada de la violencia en la región.
Los hutíes, con una sólida presencia territorial en Yemen y un arsenal de misiles y drones, emergen como un actor considerable en el escenario del conflicto. Su habilidad para amenazar con interrumpir el tránsito por Bab al Mandeb podría provocar un impacto inmediato en los mercados energéticos y en las cadenas de suministro globales, similar a las tensiones actuales en el estrecho de Ormuz. La preocupación se intensifica ante posibles advertencias de Irán sobre el control o el cierre de esta vital vía marítima, un escenario que podría desatar un efecto dominó en los precios de la energía y en la economía mundial, especialmente para Europa.
A medida que los hutíes reactivan sus ataques y demuestran una disposición a intensificar su participación, el conflicto se transforma en una amenaza de dimensiones más amplias. Con Yemen como un nuevo frente activo, se plantea un panorama en donde la guerra no solo afecta a la región, sino que amenaza la estabilidad del comercio global, haciendo que la seguridad en Bab al Mandeb sea más crucial que nunca. La interconexión de estas tensiones en diferentes puntos clave del comercio mundial podría desencadenar un aumento en los precios de la energía y un desajuste en la arquitectura económica internacional.
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