En Castilla-La Mancha, la pobreza energética se ha convertido en un problema creciente a lo largo de la última década. Según las últimas informaciones, un 19,5% de los hogares en la región, es decir, aproximadamente 2 de cada 10, no pueden permitirse mantener su vivienda a una temperatura adecuada. Este fenómeno está relacionado con el concepto de pobreza energética, que ha experimentado un alarmante aumento del 37% en los últimos diez años.
El incremento de los precios de la energía y los bajos ingresos familiares son algunos de los factores que contribuyen a esta situación. Muchas familias se ven obligadas a destinar una parte significativa de sus ingresos al pago de las facturas de luz y gas, lo cual deja poco margen para cubrir otras necesidades básicas.
La situación es especialmente crítica durante los meses de invierno, cuando las temperaturas en Castilla-La Mancha descienden significativamente, haciendo aún más evidente la falta de recursos para mantener un ambiente cálido en el hogar. Esta situación no solo pone en riesgo la salud y el bienestar de las personas, sino que también refleja una brecha social que parece haberse ensanchado con el paso de los años.
Es importante señalar que las organizaciones y colectivos sociales han venido alertando sobre el problema a lo largo del tiempo, insistiendo en la necesidad de implementar políticas efectivas que ayuden a mitigar las consecuencias de la pobreza energética en la población más vulnerable. La cuestión está en la agenda de diversos actores sociales y políticos, quienes buscan soluciones para revertir esta tendencia negativa en la región.
Fuente: UGT Castilla-La Mancha

















