En estos meses de confinamiento se ha puesto en valor la importancia de vivir en una casa confortable. Hemos pasado semanas necesariamente recluidos, a veces en espacios insuficientes, lo que puede contribuir a aumentar la ansiedad del propio encierro.

Las casas han sido a la vez cárceles y refugios, lugares en los que buscar la seguridad y el confort ante lo que estaba ocurriendo fuera. Por si fuera poco, muchos se han visto obligados a reconvertir su hogar en espacio de trabajo. Otros han sido capaces de habilitar un espacio para no romper sus rutinas deportivas. Por eso, estos días ha sido más importante que nunca tener una vivienda con buenas condiciones de habitabilidad, cómoda y confortable, donde vivir y trabajar.

Tener un buen aporte de luz, como pueden ser los pisos de obra nueva de Premier, puede marcar la diferencia cuando tenemos que pasar casi todo el día en el hogar.

De la misma forma, muchos han comprendido ahora la conveniencia de vivir en un entorno espacioso, como pueden ser las zonas de expansión con promociones de obra nueva en el Ensanche de Vallecas, en el caso de Madrid.

Para bien o para mal, la pandemia del nuevo coronavirus ha alterado nuestras rutinas y antiguas percepciones, entre ellas la valoración que hacíamos de los lugares donde vivimos. No salimos igual de este confinamiento, y entre otras cosas, ha cambiado la forma de ver nuestras casas, que ya nunca volverán a ser iguales.

¿Qué casas buscaremos después del confinamiento?

Si algo ha quedado claro estos días es que quienes tenían una casa espaciosa y luminosa pasaban el confinamiento en mejores condiciones. Por eso, es previsible que en el futuro cercano busquemos casas con características que cumplan precisamente esas condiciones:

  • La luz natural será más importante que nunca. Si no podemos salir a la calle por razones sanitarias, lo que nos interesa es tener en casa las condiciones más parecidas a las del exterior. El encierro se hace mucho más complicado en una vivienda oscura. Las habitaciones luminosas y las terrazas han sido las grandes protagonistas del confinamiento, y por eso las viviendas en las nuevas zonas de expansión, caracterizadas por tener amplias avenidas, parten ahora con ventaja. No es lo mismo una casa nueva que un piso antiguo en una zona ya masificada de la ciudad.
  • Seguimos en una situación con un riesgo importante de rebrote, ya sea inmediato o en el próximo otoño. Así que hay que prepararse para lo peor y pensar que este verano puede ser conveniente realizar en las zonas comunes algunas de las actividades que antes realizábamos fuera de casa. Si puedes hacer deporte o llevar al niño a un parque infantil de la propia comunidad, evitarás desplazarte y muchos contactos con desconocidos, con lo que reducirás el riesgo de contraer el virus. Las promociones con zonas comunes para toda la familia, como puedan ser piscinas, gimnasios, zonas de juegos infantiles o salas de reuniones sociales, ofrecen comodidades que hoy en día son también un plus de seguridad.
  • También es previsible un boom de las viviendas autosuficientes, amables con el medio ambiente y que favorezcan el ahorro energético. Por ejemplo, gracias a la instalación de suelo radiante o aislamientos térmicos en fachadas y vidrios. La cuarentena ha despertado el deseo de muchos de que su vivienda sea autónoma y saludable.

Por último, buscaremos casas más amplias y confortables, lo que no necesariamente quiere decir más grandes. La tendencia es hacia hogares con más espacios conectados al exterior, con más luz natural, polivalentes y que reflejen nuestra personalidad en la decoración. El confinamiento nos ha abierto los ojos: la casa es nuestro espacio más íntimo, y está en nuestras manos que sea un lugar a nuestro gusto.

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