El fenómeno de los ‘therian’ ha irrumpido con fuerza en las redes sociales y ahora también en la televisión española, como lo demostró el último episodio del programa de Canal Sur, conducido por Toñi Moreno. En un intento por desentrañar esta creciente moda, que ha llegado hace poco a España, la presentadora se sentó a hablar con Navi, un joven con autismo que se identifica como un perro, entre otros animales.
Durante la conversación, Navi, quien se siente un podenco, pero también una lechuza y un íbice ibérico, compartió su experiencia sobre lo que significa identificarse con estos animales. Al explicar el fenómeno, el joven habló de un «autodescubrimiento» que lo acompaña desde los cinco años, revelando que hace tres años se dio cuenta de que no estaba solo en esta experiencia. Para él, ser ‘therian’ implica una conexión profunda con la naturaleza y una búsqueda de identidad que no siempre es fácil de comunicar a los demás.
La entrevistadora, Eva Ramos, se mostró intrigada y algo desconcertada por la naturaleza del tema. “Tratamos con respeto a todo el mundo, pero entenderás que es cuanto menos curioso”, argumentó al abordar la perspectiva de Navi. Esto subrayó el desafío que enfrentan muchas personas que se sienten fuera de las normas tradicionales de identidad, acentuando la necesidad de un enfoque más compasivo y tolerante.
Navi estimó que existen alrededor de 3,000 ‘therians’ en el mundo, según los miembros de la comunidad reunidos en plataformas como Discord. Habló sobre la importancia de estas conexiones y la posibilidad de expresarse plenamente, aunque reconoció que actuar como un animal en público es en gran parte un acto de «contenido» más que una expresión de su vida cotidiana. “En privado, ayuda a conectar más con la identidad y la naturaleza”, explicó.
Toñi Moreno no perdió la oportunidad de abordar la complejidad del tema, con un mensaje claro de tolerancia. Reconoció que no es fácil comprender qué significa para alguien sentirse un animal distinto del ser humano, pero destacó la importancia de aceptar y respetar las elecciones de los demás, siempre que no causen daño. “Hay que pelear aún más para ser tolerantes”, remarcó, defendiendo el derecho de cada persona a vivir su vida como desee.
La conversación culminó con un deseo de sonido, un ladrido, que simbolizaba el apoyo hacia Navi y su forma de ser. “Si esto que haces te hace sentir bien, nosotros no tenemos más que respetarte y apoyarte”, afirmó Toñi, dejando claro que, más allá de las diferencias, el entendimiento y la inclusión son fundamentales en una sociedad diversa. En un mundo donde los fenómenos virales a menudo se ridiculizan o desprecian, la historia de Navi destaca la necesidad de una mayor empatía y apertura hacia todas las identidades.

















