Minneapolis es el epicentro de una tensión que parece sacudirse con la misma fuerza que sus calles. Ana Pastor, desde el corazón de la crisis, ha llevado a los espectadores de La Sexta Xplica una visión impactante de la realidad que están viviendo los periodistas en este lugar, comparando la situación con las zonas de guerra en otros continentes. Su expresión de asombro es palpable cuando describe cómo, en un país como Estados Unidos, los reporteros se ven obligados a portar brazaletes y acreditaciones especiales, además de sus pasaportes, para garantizar su seguridad.
La periodista muestra en cámara las insignias que les son impuestas, piezas de una vestimenta que, en otras ocasiones, solo se asociaría con escenarios de conflicto armado. “Esto no es habitual”, subraya Pastor, recordando que en sus coberturas previas en lugares como Ucrania o Afganistán la razón detrás del uso de chalecos protectores era clara: estar en una zona de guerra.
El contexto de Minneapolis es inquietante. La comunidad se encuentra angustiada tras los recientes asesinatos a manos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE). “Es surrealista tener que hacer esto en Estados Unidos durante una cobertura, pero es la realidad de lo que está pasando aquí”, incide Pastor, quien revela la angustia que permea las calles, donde incluso se les aconseja usar máscaras y gafas para protegerse del gas pimienta.
La inquietud en el ambiente es palpable. Mientras el presentador del programa le pregunta sobre el clima emocional de la gente, Ana compartía las sensaciones que percibe a su alrededor. “Depende de a quién”, responde. “Hay muchísimo miedo en la comunidad latina, y mucha indignación en la comunidad no latina, es decir, en los blancos”. El contraste es real y preocupante; la comunidad blanca parece salir de su zona de comodidad para defender a sus vecinos, mientras que la latina se siente acorralada, escondida en medio del caos.
Las narraciones de Pastor, que busca retratar una verdad incómoda, invitan a la reflexión sobre las realidades sociales y raciales que se siguen manifestando en un país que, a pesar de su imagen de libertad, se enfrenta a sus propios demonios. Las calles de Minneapolis no son solo un escenario de noticias, son un espejo que refleja la complejidad y las tensiones entre las diferentes comunidades que la habitan. A través de sus palabras, los espectadores somos trasladados a un lugar donde el miedo y la indignación se entrelazan, donde la realidad diaria exige llevar más que solo una acreditación: exige valentía y un firme compromiso con la verdad.

















