América 250: Mensaje Presidencial conmemorando el Aniversario de la Firma de la Magna Carta

Hoy conmemoramos un hito fundamental en la historia de la libertad humana: el aniversario de la adopción de la Magna Carta. Este documento, gestado en el año 1215, no solo marcó un punto de inflexión en la historia de Inglaterra, sino que también sentó las bases de principios que darían forma a las democracias modernas, incluida la de Estados Unidos.

El 15 de junio de 1215, el Rey Juan de Inglaterra selló la Magna Carta en Runnymede, estableciendo un precedente sobre el cual se edificarían muchos de los gobiernos libres que conocemos hoy. Por primera vez en la historia, se tornaron en ley las libertades fundamentales de la humanidad: la justicia debía ser igual e imparcial, la libertad religiosa debía ser protegida por las normas, y ningún gobierno podía imponer impuestos a sus ciudadanos sin su consentimiento. Además, la Magna Carta proclamaba que ningún hombre libre podría ser encarcelado o despojado de sus derechos a menos que fuera juzgado conforme a la ley por sus iguales. Este valiente documento afirmaba que incluso los más poderosos están sujetos a una ley más alta, y que los derechos de los ciudadanos no pueden ser vulnerados por ningún gobierno.

A lo largo de los siglos, esas semillas plantadas en Runnymede germinaron y florecieron en la Constitución de Estados Unidos. Nuestros Padres Fundadores, reunidos en Filadelfia, llevaron consigo ese antiguo amor por la libertad, junto con un sentido de gloria y destino, para dar vida a una nueva nación. Habían sido testigos del aumento de la opresión por parte de la corona británica, que se mostraba sorda a los principios que había prometido proteger. Tras soportar la tiranía por demasiado tiempo, nuestros antepasados se comprometieron a construir una República basada en el consentimiento de los gobernados y en los derechos inalienables de cada ciudadano a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

El aniversario de la Magna Carta nos recuerda que la responsabilidad de preservar estas libertades recae en cada generación. Los patriotas que arriesgaron sus vidas en 1776 eran herederos de las libertades consagradas en este gran documento, y durante 250 años, Estados Unidos ha sido testigo de que esos ideales pueden perdurar. Una nación fundamentada en la justicia imparcial, la libertad individual y el estado de derecho puede enfrentar cualquier desafío y permanecer siempre libre.

En este año notable para nuestra Nación, celebramos con orgullo la herencia de la Magna Carta y nos comprometemos a avanzar con la misma convicción que ha definido a cada generación de estadounidenses. En un mundo donde aún se luchan por estos valores, es más crucial que nunca recordar que la libertad no es solo un regalo del pasado, sino una batalla que debemos librar y defender en el presente y el futuro.

Fuente: WhiteHouse.gov

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