Amaral canta a la ‘dolce vita’ y a otros temas importantes ante cinco mil almas en Cuenca

En el segundo concierto de las fiestas de San Julián, celebrado en el recinto anexo a La Fuensanta, la mítica banda Amaral cautivó a más de 5.000 conquenses con una actuación centrada en la ‘dolce vita’ que inspira su último trabajo. En medio de un entorno festivo, el dúo zaragozano se aferró a los elementos hermosos de la vida, evocando la resiliencia de un náufrago aferrado al último mástil de su embarcación frente a las adversidades.

El repertorio del nuevo disco tuvo un protagonismo central en el evento, que fue respaldado por un espectacular soporte visual. Las explosiones de confeti y las danzas aéreas de Eva en el escenario añadieron un toque vibrante y dinámico, sin perder nunca de vista la elegancia que caracteriza a la banda. Los audiovisuales, que empleaban filtros, degradados y juegos de luces junto a escenarios de naturaleza, enriquecieron aún más las composiciones que Amaral presentó esa noche.

Un momento destacado del concierto se dio durante la interpretación de «Salir corriendo», donde los asistentes acompañaron a la atleta Ester Navarrete, campeona de España de Maratón, en una simbólica carrera que representa la lucha contra la violencia machista que se refleja en la letra de la canción. En otros momentos, la escenografía se volvió más íntima, como en la emotiva interpretación de «Tardes» por parte de Juan Aguirre o cuando el dúo, sobre una pasarela y con solo una guitarra, cantó «Sin ti no soy nada», en un claro homenaje a la conexión con su público.

Uno de los instantes más conmovedores de la velada tuvo lugar cuando la banda se detuvo para proyectar en la gran pantalla a Víctor Jara interpretando «Te recuerdo Amanda», en una sentida introducción a la canción dedicada al cantautor chileno asesinado durante el golpe de Estado que llevó a Pinochet al poder. Eva Amaral aprovechó para vincular esta violencia con la que padece en la actualidad el pueblo palestino, recibiendo el apoyo del público, que gritó «Palestina libre», en su mayor parte a voces femeninas. Poco después, las mismas mujeres corearían «Revolución», el himno insurrecto de la banda.

El recital se extendió durante aproximadamente dos horas y culminó enérgicamente con canciones que animaron a saltar y cantar, como «Marta, Sebas, Guille y los demás» y «El universo sobre mí». Para cerrar, eligen «Inquebrantable», una de las pistas de su nuevo disco. En un emotivo gesto hacia el público conquense, Eva Amaral se puso la camiseta de la Unión Balompédica Conquense antes de despedirse, reafirmando así la conexión que ha mantenido con sus seguidores a lo largo de su exitosa carrera. La promesa de seguir brindando música a sus fieles fans parece asegurada por un tiempo más.

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