Holger Stark, un periodista con raíces en la Berlín oriental, creció escuchando la emisora RIAS 2, que le ofreció un vistazo a una cultura americana que anhelaba. Durante más de tres décadas, ha explorado el complejo vínculo entre Alemania y Estados Unidos, un tema que ha cobrado relevancia a raíz de la administración de Donald Trump. En sus recientes escritos, Stark ha señalado cómo ese lazo histórico, una vez considerado inquebrantable, se ha debilitado, describiendo la relación actual como un matrimonio que se ha distanciado con el tiempo, donde Estados Unidos ha perdido interés en su «esposa».
En su libro “El país adulto: Alemania sin Estados Unidos: una oportunidad histórica”, Stark profundiza en el impacto de esta separación, que trasciende lo político y se adentra en lo emocional para muchos alemanes, especialmente aquellos que vivieron la caída del Muro de Berlín. Esta pérdida es vista no solo como un cambio en las dinámicas internacionales, sino como una oportunidad para que Alemania asuma una nueva identidad y responsabilidad en el escenario global, convirtiéndose en un país soberano que ya no depende tanto de su antiguo aliado.
A medida que Alemania se enfrenta a esta «ruptura», Stark enfatiza la importancia de redefinir su papel en Europa y en el mundo. La independencia de Estados Unidos puede ser un desafío, pero también un regalo que permite a Alemania liderar con un enfoque más colaborativo hacia sus vecinos europeos. Si bien el camino hacia esta nueva relación está lleno de incertidumbres y retos, Stark se muestra optimista: la oportunidad de tomar las riendas de su propia historia está finalmente en manos de Alemania, dejando atrás una era de dependencia.
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