La última edición del programa de José Yélamo en La Sexta exploró un tema candente que ha acaparado la atención mundial: el desorden geopolítico y las amenazas que surgen del liderazgo de Donald Trump. En un plató repleto de opiniones diversas, la sindicalista Afra Blanco se convirtió en la voz que resonó con fuerza, lanzando un llamado de alerta sobre la fragilidad de las democracias en el contexto actual.
Mientras Yélamo guiaba la conversación, la atención se centró en las decisiones controversiales del presidente estadounidense, desde la invasión a Venezuela hasta su insistente interés por Groenlandia. «¿Está la democracia en peligro?», se preguntaron los miembros del panel, dando pie a un debate apasionado.
Afra Blanco, conocida por su postura firme y decidida, se hizo eco de los temores latentes en la sociedad. Con un discurso que no dejó indiferente a nadie, advirtió: «Las democracias están en riesgo porque hemos permitido que se convierta en respetable aquello que jamás debía serlo». Utilizando gráficos y referencias históricas, Blanco recordó episodios oscuros del pasado, subrayando que la aceptación de ideas extremistas permea los espacios políticos actuales.
«¿Acaso era respetable que Hitler aniquilara al pueblo judío?», preguntó con contundencia, antes de señalar el intento de Trump de anexionarse Groenlandia. La tensión en el plató se palpaba a medida que su mensaje se volvía más claro: la normalización de discursos peligrosos puede llevar a la sociedad a traspasar límites éticos irrenunciables.
No se detuvo ahí. La sindicalista amplió su crítica a otros líderes mundiales y locales, incluyendo a Netanyahu, Xi Jinping y figuras políticas españolas como Vox, quienes, según ella, proponen acciones que contradicen los principios democráticos. Blanco planteó una inquietante pregunta: «¿Por qué permitimos que los Goebbels del siglo XXI proliferen y existan?». Su ironía marcó un tono sombrío en un debate que no solo abarcó tendencias globales, sino que también reflexionó sobre la noción de verdad y el respeto en el discurso político.
A manera de conclusión, Blanco dejó claro que la caída de las democracias puede atribuirse a «acciones concretas, nombres y apellidos», así como a sociedades que han permitido la equidad entre la mentira y la verdad, el odio y el respeto, la desigualdad y la igualdad.
La intervención de Afra Blanco no solo iluminó la urgencia del momento, sino que invitó a todos los presentes y a la audiencia a cuestionar el rumbo que está tomando el contexto político actual. La democracia, con todos sus matices, es un bien que necesita ser protegido ante la amenaza de la normalización del desorden moral y ético.

















