A medida que el año 2026 inicia, Europa se encuentra inmersa en un debate sobre Groenlandia, una isla que, además de su belleza natural, es vista como un importante punto estratégico. La controversial idea de adquirir Groenlandia, que había sido planteada por Donald Trump en 2019, vuelve a cobrar vida con el respaldo de la Casa Blanca, que reafirma que se considera una prioridad de seguridad nacional. Sin embargo, los expertos advierten que esta propuesta es complicadísima, dado que Dinamarca, la potencia gobernante de Groenlandia, podría no aceptar tal oferta y mantener la independencia de la isla podría conllevar severas consecuencias económicas para sus habitantes, quienes actualmente dependen mucho del apoyo danés.
En el ámbito político europeo, otro tema central es el acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur, que finalmente ha cobrado impulso tras 25 años de negociaciones. Si bien algunos países, como Francia e Irlanda, han expresado preocupaciones sobre los efectos adversos en la agricultura local, otros ven en este acuerdo la posibilidad de acceso a nuevos mercados, lo que podría redefinir la dinámica comercial del continente. El acuerdo, que se firmará en enero, se presenta como una gran oportunidad, pero también plantea desafíos y tensiones internas entre las naciones europeas.
Finalmente, la inminente guerra en Ucrania marca otro aspecto decisivo para Europa, pues se acerca la fecha que conmemora el cuarto año del conflicto. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski resalta la necesidad de un fin a la violencia, pero con condiciones que garanticen la soberanía del país. A medida que el escenario político se ajusta en Europa, no solo la guerra y la influencia de Trump sobre Groenlandia son temas candentes, sino que las elecciones municipales que se celebrarán en varios países también serán un testimonio del pulso político europeo y las tensiones que se souscitan en la región.
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