En un día que promete ser histórico, el 1 de enero de 2026, los Estados Unidos iniciaron un año de conmemoración y reflexión al marcar un hito fundamental en la historia del país: los 250 años de libertad e independencia. Este jubileo no solo es una oportunidad para celebrar, sino también para recordar la rica herencia que define a la nación.
La historia se remonta al 4 de julio de 1776, cuando un grupo de valientes delegados se reunieron en Filadelfia para elaborar el manifiesto que daría vida a una nueva nación, una nación fundada sobre el principio inquebrantable de que todos los hombres son creados iguales, con derechos inalienables como la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Para muchos, este día es sinónimo del nacimiento de la democracia moderna, un legado que ha perdurado durante dos siglos y medio, guiando el camino de millones hacia un futuro incorruptible.
A medida que se aproxima esta fecha conmemorativa, se siente en el aire una mezcla de orgullo y gratitud. No solo se celebran los ideales que impulsaron a los patriotas a levantar la voz contra la tiranía, sino también el viaje de un país que ha crecido y evolucionado, enfrentando desafíos internos y externos que han puesto a prueba su convicción y unidad.
El presidente ha hecho un llamado a los ciudadanos para rededicar su compromiso con estos principios fundacionales, instando a todas las comunidades a unirse en un esfuerzo colectivo para reflexionar sobre el pasado y abrazar el futuro con espíritu de esperanza y unidad. La proclamación del 2026 como el «Año de Celebración y Rededicación» invita a todos a recordar los sacrificios de aquellos que construyeron el camino hacia la libertad. Este es un año que deberá ser sinónimo de aprendizaje y gratitud, donde cada padre tiene el deber de enseñar a la nueva generación sobre la rica historia y los héroes que han hecho posible la realidad estadounidense.
Los recuerdos de eventos cruciales, desde la lucha por la libertad en los campos de batalla hasta la lucha por los derechos civiles en las calles, son parte integral de una narrativa que requiere ser contada y recontada. Esta historia, llena de retos y triunfos, es testimonio de un espíritu indomable capaz de trascender el tiempo.
En este especial año, se alienta a todos los estadounidenses, ya sean familias, empresas, organizaciones religiosas o militares, a participar en una variedad de eventos y celebraciones que reflejen el legado compartido. Desde ceremonias solemnes hasta conciertos festivos, cada acto de conmemoración será una expresión de agradecimiento y una reafirmación del compromiso con los principios de libertad y justicia.
Es un momento propicio para recordar las palabras de los fundadores, quienes invocaron a Dios no solo como guía, sino como fuente de inspiración frente a las adversidades. Al rendir homenaje a los pioneros y los héroes que han moldeado la nación, se abre la puerta a un diálogo renovado sobre el futuro de Estados Unidos, uno que debe ser construido sobre la comprensión mutua y la colaboración en la construcción de una sociedad más justa.
La invitación está abierta: que el 2026 sea un año de reconexión, de recuerdos compartidos y de visiones por venir. Que cada rincón de la nación resuene con la historia que nos une, celebrando no solo el pasado, sino también un futuro brillante en el que la libertad y la justicia se mantengan como pilares fundamentales en la vida de cada estadounidense.
Fuente: WhiteHouse.gov

















