
“Alarmas para okupas”: el agujero que España debe revisar en la seguridad privada
La ocupación ilegal de viviendas no empieza siempre con un conflicto consolidado ni con un procedimiento judicial de meses. Muchas veces comienza con una puerta forzada, una vivienda vacía, una obra nueva pendiente de entrega o una segunda residencia sin uso habitual. Y, en algunos casos denunciados por propietarios, el problema se agrava cuando quien ha entrado sin título legítimo













