
Permanecer Fieles a la Esperanza
A las 8 de la tarde, la iglesia de la Sagrada Familia en Gaza se convertía en una fiesta. “¿Te imaginas…? Era como si te llamara San Pedro todos los días”. El padre Carlos Ferrero ríe. Sus pequeños ojos marrones, escondidos detrás de unas gafas negras, se emocionan cuando lo recuerda. El teléfono de la parroquia no dejó de sonar

















