Un modelo de negocio diferente. Así se define Rollyhoo, la primera productora de cine participativa en el mundo, que permite a empresas e inversores particulares participar de la financiación de proyectos audiovisuales y conseguir beneficios. Y lo hace uniendo dos grandes industrias: el cine y el network marketing, pilares fundamentales para su funcionamiento.

Con más de 20 años de experiencia, sus fundadores han conseguido crear un modelo de negocio rentable y con autonomía financiera, que transformará la industria del cine al tratarse de financiamiento mediante marketing multinivel y deducciones fiscales.

La compañía prevé cerrar este año 2020 con 2.500 socios, de los cuales el 25% serán BeRolly. La facturación estimada es de 280 mil euros, y se prevé una expansión en el corto plazo al resto de Europa y Latinoamérica.

“Rollyhoo es un modelo de negocio que provocará una transición en la forma de hacer cine a nivel mundial, ya que la propuesta es muy atractiva en el extranjero por las elevadas ganancias que genera este sector”, apunta Tony Higueruelo, CEO fundador de Rollyhoo.

Actualmente, la plataforma opera a nivel global y puede recibir participaciones en los proyectos desde cualquier parte del mundo. El objetivo, en cinco años, es disponer de diferentes sedes estratégicamente ubicadas en Europa y Latinoamérica, para poder realizar coproducciones internacionales, financiar proyectos propios en cada país y posibilitar proyectos de coproducción más ambiciosos.

Un modelo de negocio diferente

“España tiene un problema de base: la falta de financiación y recursos en la industria audiovisual”, afirma Tony Higueruelo, confundador de Rollyhoo. Por este motivo, los promotores de esta empresa pionera diseñaron un sistema de bonificaciones, asesorados por expertos del sector, que combina inversión con network marketing o marketing multinivel.

El marketing multinivel es una estrategia en la que los asociados son retribuidos, no solo por las ventas que ellos mismos generan, sino también por las ventas generadas por las personas que forman parte de su estructura organizativa.

Con Rollyhoo, cualquier persona tiene la oportunidad de invertir en cine: como inversor y como “BeRolly”, categoría de socio-inversor de la empresa. La inversión económica en el proyecto puede partir de los 100 euros, lo que otorga derecho a una parte de los beneficios de la explotación del filme; o puede ser más elevada, a partir de 30.000 euros, en la que, además de los beneficios, se obtiene una deducción fiscal a través de la denominada Agrupación de Interés Económico (AIE).

La segunda opción, convertirse en BeRolly o promotor del proyecto, es la iniciativa para captar nuevos socios e inversores que contribuyan a la financiación de las películas y obtengan, al mismo tiempo, una rentabilidad económica por cada nueva incorporación.

Expansión internacional

Desde 2019, Rollyhoo ha logrado expandir sus fronteras a República Dominicana, Guatemala y Colombia. La compañía aspira a cerrar el 2020 con más de 2.500 socios nuevos y una facturación estimada de 280.000 euros. De cara al 2025, el crecimiento continuará: la empresa prevé abrir sedes estratégicamente ubicadas y contar con más de 10.000 socios activos, transformándose en una fórmula óptima para garantizar el éxito de este nuevo modelo de negocio.

Acerca de Rollyhoo

Rollyhoo es la primera productora de cine participativa a nivel mundial, que permite a empresas e inversores particulares participar en la financiación de los proyectos audiovisuales promovidos por la compañía y conseguir beneficios. Rollyhoo aúna el cine y el network marketing como pilares fundamentales.

La empresa fue fundada por Tony Higueruelo y Cristina Palomino, dos emprendedores apasionados por la industria del cine, que han conseguido crear un modelo de negocio rentable y con autonomía financiera, que transformará la industria del cine a nivel mundial.