Desde hace unas semanas, la cervecera que preside Demetrio Carceller Arce está reemplazando los barriles empezados en bares y restaurantes, y transformando los más de 3,5 millones de litros de cerveza recuperados en energía de origen renovable. De esta forma, las medidas de apoyo de Damm a la hostelería contribuirán además a la reducción de la huella de carbono.

La sostenibilidad ambiental siempre ha sido uno de los ejes fundamentales de la gestión empresarial de Carceller Arce. En línea con la apuesta de Damm por la economía circular, en lugar de generar un residuo con la cerveza recuperada, se le da una segunda vida transformándola en unos 670.000 kWh de electricidad 100% verde, el equivalente al consumo mensual de 2.500 hogares. De este modo, se evita la emisión de 250.000 Kg de CO2 a la atmósfera.

En este proceso, la cerveza retirada se transporta hasta la fábrica de Damm en El Prat de Llobregat (Barcelona) y se deposita en unos tanques donde unos microorganismos la digieren, produciendo un gas de origen biológico. Una vez separado, este biogás se lava y purifica, antes de ser utilizado como combustible en una instalación que produce energía de origen renovable.

Compromiso y ecoeficiencia

Desde 2008, Damm cuenta con un área de Optimización Energética con el objetivo de reducir el consumo de recursos naturales, revalorizar subproductos y generar energía renovable mediante la cogeneración o la trigeneración, así como mediante placas fotovoltaicas.

Con Carceller Arce en la presidencia desde 1994, la cervecera ha emprendido un ambicioso proyecto de mejora energética, que recientemente se ha visto reafirmado con su adhesión al Pacto Mundial de Naciones Unidas y a la iniciativa europea de colaboración Lean & Green, y consiguiendo que el 99% de las materias primas se puedan reincorporar a la cadena productiva. De esta forma, Damm se ha consolidado como una de las cinco principales impulsoras de la economía circular en España, según el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada.

El uso de electricidad con certificado de garantía de origen verde en 12 de sus 14 centros productivos y la mejora de la eficiencia en estas fábricas han permitido a la compañía reducir la cantidad de CO2 emitido en más de 2.600 toneladas anuales. La cervecera, que se ha fijado como objetivo reducir sus emisiones en un 20% en un plazo máximo de cinco años, se encuentra inmersa además en un plan de transformación de su flota y sigue invirtiendo en iniciativas para continuar minimizando su impacto medioambiental con iniciativas como la eliminación de las anillas de plástico de las latas de Estrella Damm, la sustitución de los envases de plástico en festivales por vasos reutilizables o biodegradables, y la aplicación de nuevos sistemas de embalaje sostenible.