
La infancia no se acaba de golpe: se va en los detalles que dejamos pasar
Hay una crueldad silenciosa en la forma en que desaparece la infancia. No se rompe de un día para otro, no avisa con una fecha concreta y casi nunca concede a los padres la cortesía de una despedida clara. Se va, simplemente. Se va en los gestos pequeños, en rutinas que parecían inagotables, en escenas domésticas tan repetidas que uno

















