Los Inicios Históricos de Nuestras Costumbres: Una Exploración de las Raíces Tradicionales

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En una vibrante demostración de fe y tradición, la localidad de Almonte, en la provincia de Huelva, ha vuelto a ser testigo del emblemático salto de la reja, marcando el comienzo de la procesión de la Virgen del Rocío, un evento que cada año congrega a miles de devotos y que recientemente ha sido reconocido como bien de interés cultural.

Este año, las festividades de la romería de El Rocío han coincidido con el fin de semana de Pentecostés y su subsiguiente lunes, manteniendo la tradición de celebrarse 50 días después del Domingo de Pascua, aunque la fecha exacta varía anualmente. Esta festividad religiosa es particularmente especial, ya que se enmarca en el contexto del Domingo de Pentecostés, una fecha clave para la cristiandad que conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles.

La madrugada del domingo al lunes ha sido testigo, una vez más, del salto de la reja, un acto cargado de simbolismo y fervor que ha dado inicio a la procesión. En esta ocasión, el ritual ha tenido lugar a las 2:57 horas, cuando los devotos almonteños han superado las barreras del altar mayor del santuario para llevar a cabo la procesión de la Virgen del Rocío, conocida afectuosamente como la Blanca Paloma, que se ha extendido por más de once intensas horas de recorrido.

El momento preciso del salto varía de un año a otro, ya que los participantes esperan a que concluya el Rosario de la Hermandad Matriz de Almonte y su simpecado entre en el santuario, generalmente alrededor de las 3 de la madrugada, aunque nunca se realiza ni mucho antes ni mucho después de esta hora. A lo largo de este siglo, el horario ha fluctuado levemente, demostrando la adaptabilidad y respeto hacia las rituales que enmarcan este momento sagrado.

El acto del salto de la reja tiene sus raíces en el año 1975, momento desde el cual se ha establecido como una tradición ininterrumpida. Este gesto espontáneo de devoción ha cimentado su lugar en el corazón de la celebración, y aunque originalmente se realizó en un horario diferente, con el tiempo se ha ajustado al que ahora se observa, justo después de la medianoche del Domingo de Pentecostés.

La romería de El Rocío no solo es un evento de profunda significación espiritual para la comunidad de Almonte y los peregrinos que acuden de diversas partes de España, sino que también representa un importante componente de la identidad cultural y la tradición del país. Esta celebración, con su rico tejido de ritos, devoción y comunidad, resalta la continuidad de las prácticas religiosas y su capacidad para unir a la gente en fe y celebración.

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