La Nueva Ansiedad Juvenil: Perder la Conexión Wifi

En un mundo donde la tecnología abarca casi cada aspecto de nuestras vidas, la desconexión digital parece cada vez más un anhelo difícil de alcanzar. La creciente dependencia del teléfono móvil y la constante necesidad de estar conectados a través del wifi muestran cómo la sociedad se ha transformado, no pudiendo imaginar una vida sin la inmediatez y conveniencia que estas conexiones ofrecen.

Este fenómeno es especialmente notable entre los jóvenes, quienes han crecido en un entorno digital y para quienes la idea de una existencia no conectada les resulta casi inconcebible. Un estudio realizado por Qustodio, una plataforma destacada en la seguridad online y bienestar digital para familias, revela que la principal preocupación de los jóvenes respecto al uso de pantallas es la posibilidad de quedarse sin wifi. Esta preocupación supera otras consideraciones importantes como la privacidad online o el acceso a contenido inapropiado, resaltando la importancia de la conectividad en el tejido social de los jóvenes.

Conscientes de las implicaciones de esta dependencia, Qustodio aprovecha el Día Mundial del Wifi, que se celebra el 20 de junio, para aportar una serie de recomendaciones destinadas a fomentar un uso más consciente y equilibrado de la tecnología entre los más jóvenes. Estas incluyen medidas como limitar el tiempo de uso de aplicaciones específicas, desactivar notificaciones para reducir la compulsividad de revisar el móvil, y fomentar la exploración de hobbies y actividades que no requieran de pantallas, incentivando así la desconexión y el disfrute de la vida fuera del ámbito digital.

La pregunta de si es posible vivir desconectados encuentra cierta resistencia en la sociedad actual, casi la mitad de la población española no contempla una vida sin internet, según la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC). Para los jóvenes, la falta de conexión no solo significa aislamiento informativo sino también social, un aspecto que puede influir significativamente en su comportamiento y emociones. De acuerdo con un análisis de la OCDE, aproximadamente siete de cada diez adolescentes españoles admiten sentirse mal si no están de alguna manera conectados.

La importancia de encontrar un equilibrio adecuado entre el tiempo online y offline es crucial, tal como lo subraya Emily Lawrenson, Communications Manager de Qustodio. Ella enfatiza que, a pesar de que vivir sin pantallas o sin internet parece una utopía, es fundamental que los jóvenes comprendan que es posible disfrutar de una vida plena sin depender excesivamente de la tecnología y, al mismo tiempo, ser conscientes de los riesgos asociados al abuso de las pantallas. Este enfoque no solo promueve un mayor bienestar sino que también fomenta un uso más seguro y responsable de la tecnología.

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